domingo, 24 de mayo de 2015

Trabajos CIFVM 23 mayo de 2015

La preservación y gestión de un tesoro patrimonial como es El Tren de Arganda requiere de trabajos de mantenimiento y mejora. Y con tal fin hemos dedicado la mañana del pasado sábado 23 de mayo a tareas de conservación de la vía sobre el pontón de la depuradora.


La actividades se han centrado en la sustitución de traviesas y reajuste de tirafondos y bridas. Una buena manera de quemar calorías de cara al verano y llevar a la práctica las teorías estudiadas sobre infraestructuras y superestructuras ferroviarias.










jueves, 21 de mayo de 2015

El Mercado de Motores

Hace no mucho presencié una discusión sobre el Mercado de Motores en una red social. Y a punto estuve de participar en la tertulia cibernética aportando mi opinión sobre tal evento comercial y cultural que se celebra en el Museo del Ferrocarril de Madrid. Pero vi como el intercambio de opiniones degeneraba en descalificaciones personales y preferí abstenerme. Con los años he aprendido lo inútil que resulta intentar expresar mi opinión en ciertos ambientes. Así que decidí reservarme para la redacción del presente texto.


El Mercado de Motores es un mercadillo en el que se oferta y conjuga artesanía, reciclaje, arte, diseño y creatividad. La denominación proviene de sus primeras ediciones llevadas a cabo en la Nave de Motores, que es una antigua central eléctrica de Metro de Madrid. Pero desde hace ya un tiempo se viene celebrando los segundos fines de semana de cada mes en el Museo del Ferrocarril de Madrid, ubicado en la veterana estación de Delicias. Y sobre esto trataba la discusión antes mencionada entre entusiastas del ferrocarril.






Delicias fue la primera estación monumental e internacional de Madrid (1880). Bajo su hermosa estructura de acero partió el primer tren a Lisboa y es un hito en la arquitectura industrial de la ciudad. Acoge en sus vías y dependencias trenes y objetos que han sido salvados del olvido, el expolio y la destrucción. Esto convierte a Delicias en un templo del patrimonio. Y es ante este uso ocasional como mercado, con música en directo y puestos de hostelería, cuando surgen opiniones enfrentadas.



Por un lado podemos considerar el uso descrito como una profanación del valor patrimonial e histórico del museo y su colección. Algo en lo que no puedo evitar acordarme del pasaje bíblico en el que se relata como el Templo de Jerusalén era usado para la venta de ganado y cambio de monedas, entre otras cosas.




Por otro lado podemos valorar la oportunidad que el Mercado de Motores supone para que la ciudadanía conozca este referente del patrimonio ferroviario español. También el propio beneficio que pueda obtener el Museo del Ferrocarril de cara a su mantenimiento y mejora. Y es esta visión con la que me quedo, con mis personales matices.





La función de un museo ferroviario reside en la preservación, conservación y explicación de bienes históricos. Pero además debe ser objetivo la restauración y debida contextualización de las colecciones. Y tratándose de vehículos ferroviarios, me remito a la afirmación de Juanjo Olaizola, director del Museo Vasco del Ferrocarril, sobre que no fueron concebidos para la mera contemplación. Hablamos de ingenios mecánicos que fueron concebidos y diseñados para el transporte de personas y mercancías, dejando de lado, en muchas ocasiones, criterios estéticos en busca de una buena funcionalidad. Es fundamental no dejar de lado el objetivo de que, salvando problemas económicos y técnicos, locomotoras, coches, vagones y automotores vuelvan a circular.



Sobre la idealización de un museo ferroviario que acabo de exponer, los entusiastas del ferrocarril podemos aportar una larga lista de aspectos que mejorar en la gestión del Museo del Ferrocarril de Madrid. Mas es fácil opinar de los toros desde la barrera, por lo que se trata de aportar opiniones y críticas constructivas.

Valoro positivamente la celebración del Mercado de Motores u otros eventos en la sede del Museo del Ferrocarril de Madrid. Es una manera muy eficaz de fomentar nuestro patrimonio industrial e introducirlo en la vida de los ciudadanos a través de sus actividades de ocio. No veo dañino el hecho de que los mercaderes ocupen el templo durante unos días. E insisto en la oportunidad que esto supone para el mantenimiento y mejora de la propia estación de Delicias, su colección y entorno.



Como en todo, hay cuestiones que vigilar y mejorar. Y una asignatura pendiente que tenemos los españoles es el civismo. Todo evento público que se celebre lleva consigo cantidades enormes de desperdicios y usos indebidos de las instalaciones. Pero es algo ante lo que tenemos que luchar con medios, educación, vigilancia y sanciones. Es una tarea ineludible y habiendo voluntad por parte de los organizadores, no creo que la celebración del Mercado de Motores deba de ser algo nocivo para Delicias.




Otra cuestión que crea polémica es el uso de los vehículos ferroviarios como expositores de ropa, objetos retro, carteles, etc. No causando desperfectos, no lo veo malo como algo eventual. Es más, considero positivo mostrar a la ciudadanía que el patrimonio ofrece más opciones y usos que su simple exposición. Enseñar que instalaciones como Delicias pueden servir de soporte para interesantes actividades culturales y económicas.









El Mercado de Motores constituye un interesante espacio para la oferta de objetos de diversa procedencia. Desde artículos descatalogados y de segunda mano, hasta ingeniosos objetos hechos artesanalmente y reutilizando materiales que normalmente acaban en los vertederos. Y es otra asignatura pendiente en nuestra sociedad la mejora en la gestión de desechos y la adquisición sostenible de bienes.


En tiempo de grave dificultades económicas, es necesaria la habilitación de espacios para los intercambios comerciales entre ciudadanos de clase media y baja. No se cura así el gran problema, pero se van introduciendo pequeños cambios que mejoren nuestro modelo económico. 



viernes, 10 de abril de 2015

Patrimonio Vivo de Metro de Madrid: los autotractores AT-1 y AT-2

A día de hoy, el parque móvil de Metro de Madrid aún cuenta con vehículos históricos en estado de circulación. Se trata de trenes que tras terminar su vida de servicio transportando viajeros, han pasado a hacerlo llevando materiales de obra, operarios, remolcando otros trenes o demás usos. Por tanto, podemos hablar de patrimonio vivo que aún circula por la red, principalmente en horarios nocturnos cuando se cierran las puertas de las estaciones al público. Y el presente texto va dedicado a los autotractores AT-1 y AT-2.

El AT-1 en el depósito de Laguna (enero de 2014)

Hacia 1978, la Dirección de la Compañía Metropolitano de Madrid encargó a su División de Material Móvil el diseño de un vehículo capaz de intervenir en situaciones especiales tales como descarrilamientos, alcances de trenes (algo que a veces sucedía) o averías en el suministro eléctrico. El vehículo proyectado tendría que poder circular por todas las líneas de la red de forma autónoma, pudiendo prescindir del suministro eléctrico de la catenaria. Tendría que servir para trenes de trabajos especiales, remolque de vehículos averiados y realización de maniobras en cocheras y talleres. también debería estar dotado de equipos para las mencionadas circunstancias especiales y con un departamento para el transporte del personal de la compañía.

Cortesía de José Antonio Tartajo (http://electrovia.blogspot.com.es/)

Se pretendía obtener una opción alternativa al envío de equipos de intervención y operarios por automóvil en superficie. Si ya entonces los problemas de congestión del tráfico rodado en Madrid eran serios, más aún en caso de un parón por avería en una de las líneas del metropolitano.

El principal requisito técnico de este vehículo es que fuese capaz de circular aprovechando la tensión eléctrica de la catenaria cuando esta estuviese disponible. Pero también hacerlo de forma autónoma ante una falta de suministro eléctrico, mediante una fuente de energía propia. Y para resolver esto se plantearon dos soluciones: empleo de baterías de acumuladores eléctricos o el uso de un grupo electrógeno diesel.

Empleados por varios metropolitanos del mundo, como el de Londres, los vehículos propulsados mediante baterías presentaban, en aquella época, varios inconvenientes. Principalmente el peso y volumen de las baterías, la presencia de ácidos y alcalinos que terminaban por dañar los elementos metálicos y los periodos prolongados de recarga. Y por estos motivos fue desechada esta opción.  

Los principales problemas del uso de vehículos con motores de combustión interna en ferrocarriles subterráneos son la emisión de gases contaminantes y el ruido. Y por este motivo la opción del grupo electrógeno fue descartada en un primer momento. Pero tras un análisis de las soluciones disponibles, se decidió aplicar tal tecnología. Ya existían filtros catalíticos depuradores de gases tóxicos (monóxido de carbono) y gases combustibles (metano y etano) que reducían el problema de la contaminación. Para el ruido se pensó en aplicar silenciadores en los escapes, suspensiones elásticas en los apoyos y compartimentos estancos. También hay que considerar la amplitud de los túneles del metropolitano Madrileño, proyectados para doble vía y techos altos, en comparación con otros ferrocarriles similares como el de Londres.

Para llevar a cabo el proyecto, el equipo técnico decidió partir de una unidad de tren de tipo clásico ya existente, por cuestiones económicas. La idea era aprovechar el bastidor, la caja, los bogíes y los equipos eléctrico y neumático. La pareja elegida fue la unidad M-102/R-102 del tipo "Ventas", que ya contaba con una singular historia.

El M-102 tras su alargamiento (Imagen tomada del libro El Material Móvil del Metro de Madrid.)

Los coches clásicos del tipo Ventas fueron adquiridos por la Compañía Metropolitano Alfonso XIII en 1924 a la casa Euskalduna. Su destino era el primer tramo de la línea 2, entre Sol y Ventas, abierta al público el 16 de junio de 1924. Su diseño se basaba en los coches tipo "Vallecas", ya suministrados anteriormente por el mismo fabricante. Las cajas eran totalmente metálicas, con tres puertas por costado y dos cabinas de mando en los coches motores para poder circular de forma independiente. El espacio de acceso de las puertas se aumentó hasta los 1.4 metros de luz y la capacidad por vehículo en 130 viajeros. Incorporaban innovaciones tales como chapas vitrificadas, piso de "terrazolith", material cerámico muy resistente y decorativo. En lo referente a la ventilación, el piso contaba con una serie de aberturas, ocultas bajo las bases de los asientos. De esta manera, el aire fresco entraba por abajo y era evacuado por el techo, a través de las trompas de ventilación. Este sistema de entrada de aire volvió a ser empleado décadas después en otros modelos.

Una novedad tecnológica muy importante fue la incorporación de enganches automáticos "Tomlinson" con botonera inferior. También el uso de cajas de grasa Isothermos, que más tarde se fueron instalando en las series anteriores.

Con los años, la Compañía Metropolitano fue practicando reformando varios de los vehículos de su parque móvil con el fin de alargarlos y así aprovechar mejor la longitud de las estaciones. Y en 1956 le tocó a la unidad M-102/R-102, pero de una manera singular. Las cajas y bastidores de estos dos cocheras se alargaron de 12.5 a 14.3 metros, centrando las operaciones en las plataformas externas. Como curiosidad, mencionar que fueron los primeros coches del Metro de Madrid dotados de falso tope grande, antes de la aparición de los primeros "L-5". Y por motivos que ahora desconozco, no se ejecutaron más reformas de este tipo en vehículos del metropolitano madrileño.

Los trabajos fueron encargados a los talleres de la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona. Para ello fueron trasladados hasta la ciudad condal en febrero de 1979.

Para empezar, hubo que transformar el coche remolque en motor. Esto supuso dotar al bastidor y caja de las necesarias canalizaciones, anclajes de aparatos y alojamientos para las tomas de corriente.

Los dos coches fueron equipados con 2 cabinas de conducción para poder circular de forma independiente. El M-102 había perdida una de ellas en las reformas anteriores.

Así, entre las dos cabinas de conducción, el espacio de los vehículos quedó dividido en tres compartimentos: carga, planta de energía y personal.
El departamento de carga tiene una longitud de 3.9 metros y está preparado para albergar equipos, utillajes, materiales y herramientas necesarias para las intervenciones en la línea. Tiene un armario con la necesaria aparamenta eléctrica y tomas de corriente monofásica a 220 V y trifásica a 380 V, con una potencia máxima de 15 kWA.

El compartimento destinado a albergar el grupo electrógeno posee una longitud de 4.58 metros. Junto con el grupo generador, están los armarios que alojan los puentes rectificadores para pasar de corriente alterna trifásica a corriente continua con la que se alimentan los motores de tracción.
El departamento destinado al transporte del personal tiene una longitud de 4.58 metros. Además de 10 asientos, en él se encuentra el cuadro de mando del grupo electrógeno.

Cada uno de los departamentos descritos posee acceso al exterior a través de las puertas de 1.4 metros de luz. También hay puertas de interconexión entre ellos.

A la hora de escoger el grupo electrógeno diesel, se estimó que no era necesario que generase una gran potencia. Los tramos a recorrer carentes de tensión en catenaria o con ausencia de ella serían cortos. Por tanto no se necesitaba alcanzar grandes velocidades. Con que se garantizase la energía eléctrica suficiente para el arranque y marcha de los cuatro motores de tracción a una velocidad media de 15 km/h, era suficiente. Así se minimizaba el coste, peso y dimensiones del grupo electrógeno.

El grupo electrógeno instalado consistió en un motor diesel Pegaso, modelo 9156 turboalimentado con una potencia máxima de 277 CV a 1800 r.p.m. Para la generación eléctrica se dispuso de un alternador trifásico Stamford, modelo C4.34C, con potencia de 250 kWA y tensión 440/250 V. También fue prevista una autonomía de marcha superior a las 10 horas mediante un depósito de combustible de 480 litros.

La tracción se lleva a cabo mediante cuatro motores eléctricos de corriente continua con una potencia de 70.5 kW. Y cuando los AT-1 y AT-2 pueden disponer de tensión en la catenaria, circula con el pantografo levantado y su funcionamiento es similar al de los coches clásicos del Metro. Llegan a alcanzar una velocidad aproximada de 45 km/h en horizontal.

Detalle de uno de los bogíes del AT-1 con rodamientos de rodillos.

El quipo eléctrico incorporado por los autotractores AT-1 y AT-2 es similar al del resto de los automotores del tipo clásico del Metro de Madrid. No obstante, con las convenientes modificaciones para su funcionamiento autónomo sin conexión a la catenaria.

Los equipos neumáticos se mantuvieron originales de la unidad M-102/R-102. Los compresores son de General Electric con un rendimiento de 990 litros por minuto a 182 r.p.m. con un consumo de 10.5 A a tensión de 600 V.

Los aparatos de mando y acoplamiento son iguales a los de los coches clásicos. Así, en caso de ser necesario, lo autotractores AT-1 y AT-2 pueden actuar a modo de locomotora arrastrando vehículos históricos.

Tras los trabajos de transformación en La Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona, el AT-1 regresó a Madrid en abril de 1980 y el AT-2 en julio de ese mismo año.

El AT-1 en el depósito de Laguna (enero de 2014)


Personalmente, tuve la oportunidad de admirar de cerca el AT-1 en las cocheras de Laguna en enero de 2014, en una visita organizada por la Asociación de Amigos del Metro Andén 1. Considero que es una pieza patrimonial viva y con unas características excepcionales para un futuro museo del Metro. Una vez que acabe su vida de servicio auxiliar, siempre que mecánicamente esté apto, jugaría un papel fundamental como "locomotora" a la hora de mover otros vehículos carentes de tracción. Además, su propia historia explica las distintas soluciones técnicas y económicas aplicadas por la compañía durante su historia para hacer frente a la demanda de viajeros e incidencias en el servicio.  


Bibliografía

  • GONZÁLEZ MÁRQUEZ, Manuel, GARCÍA SALAZAR, José Luis, MELIS MAYNAR, Manuel, GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Fco. Javier. El Material Móvil del Metro de Madrid. España: Metro de Madrid, S.A., 2001.


  • GARCÍA SALAZAR, José Luis: NUEVOS VEHÍCULOS AUTOTRACTORES PARA EL METROPOLITANO DE MADRID. Revista Vía Libre. 1980.

lunes, 9 de marzo de 2015

LAS COCHERAS DE CUATRO CAMINOS. Una oportunidad para el patrimonio industrial de Madrid.

Se acaba de publicar el último número de la revista digital de arqueología profesional LA LINDE. Y en él, mi colega de fatigas patrimoniales Álvaro Valdés y yo, hemos publicado un artículo sobre el valor potencial las cocheras del Metro de Cuatro Caminos, para la preservación del patrimonio industrial madrileño.

Comenzamos el texto describiendo el grado de amenaza de derribo que ha caído sobre estas instalaciones, para poder urbanizar sobre el área en el que se encuentran. Y entre las diversas actuaciones que se están llevando desde la plataforma ciudadana Salvemos Cuatro Caminos, se encuentra el informe que se presentó Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid el 17 de noviembre de 2014. Documento a partir del cual se ha desarrollado el mencionado artículo.


Considero importante recalcar que estas instalaciones pertenecen al conjunto de construcciones originales del Metro de Madrid, inauguradas en 1919. Y al respecto, a pesar de reformas y añadidos, aún conserva la estética original del metropolitano madrileño. Y recuperarla pasa por una sencilla actuación técnica.
A medida que la red de Metro iba creciendo más allá del tramo original Sol-Cuatro Caminos, lo hacían las mencionadas cocheras con sucesivas ampliaciones arquitectónicas para albergar el cada vez mayor parque móvil de la compañía. Y de un proyecto original que empleaba viga-lucernario como módulo constructivo que permitía la ampliación por repetición, se fueron pasando a métodos constructivos más simplificados.




Respecto al contexto urbano de las instalaciones, es interesante analizar como la llegada del Metro a Cuatro Caminos transformo lo que hasta entonces había sido una zona periférica de la capital. La Compañía Urbanizadora Metropolitana (C.U.M.), filial de la Compañía Metropolitano Alfonso XIII (C.M.A.X.I.I.I.) desarrolló un proyecto urbanístico cuyo máximo fueron los edificios Titanic, junto a la mencionada glorieta. Así quedó transformada por completo esta zona de la ciudad gracias a la instalación del Metro. Y las cocheras de Cuatro Caminos fue un elemento clave en torno al cual se artículo dicha urbanización.

Por último, en el artículo, describimos la colección de trenes históricos del Metro de Madrid. No sólo desde el punto de vista de inventario, sino analizando también su importancia histórica. Son testigos físicos de las distintas soluciones tecnológicas y económicas aplicadas por la compañía del ferrocarril metropolitano a lo largo de su historia. De cara a su necesaria musicalización, reivindicamos su traslado a las cocheras de Cuatro Caminos, como "contenedor" idóneo para la adecuada contextualización de estos trenes y su exposición al público.

El otro día nos comentó un candidato a la alcaldía de la capital, que el mayor motor económico que tiene actualmente la ciudad de Madrid es la cultura. Y la cultura no sólo se resume a museos de arte. Añado que potenciando ese motor podemos obtener la fuerza necesaria para reactivar otros sectores como la actividad industrial.

En el siguiente enlace podéis descargar el artículo:



Y por último, dar las gracias a la dirección de LA LINDE, por la oportunidad brindada. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Temporada Invierno-Primavera 2015 VAPOR MADRID

El pasado 1 de marzo ha arrancado la nueva temporada de circulaciones del Tren de Arganda, gestionado por el Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid. Y como no podía ser de otra forma, con un tren remolcado por una auténtica locomotora de vapor.



El Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid fue fundado en 1987 por un grupo de aficionados al ferrocarril, sin ánimo de lucro. El fin era desarrollar actividades de carácter práctico relacionadas con el ferrocarril. En 1990 adquirieron su primera locomotora de ancho métrico, en un estado lamentable y a punto de ser desguazada. Tras ubicarse en unas instalaciones anexas al Ferrocarril del Tajuña, comenzaron las tareas de restauración de la locomotora mientras continuaban salvando material rodante de los desguaces.



En 2001 entró en funcionamiento el Tren Turístico de vapor de La Poveda (Arganda del Rey) a La Laguna del Campillo (Rivas), a través del antiguo trazado del desaparecido Ferrocarril del Tajuña.




La Locomotora de vapor, emblema de este ferrocarril, fue comprada a un chatarrero de La Felguera (Asturias), y había estado en circulación en el puerto de El Musel hasta 1967. A comienzos de 1994 la locomotora bautizada "Arganda" remolcó su primer tren, de manera oficial. Es un modelo Henschel & Shohn 030-T fabricada en 1925. Utiliza como combustible carbón mineral y actualmente es la única locomotora de vapor, no de miniatura, que circula por la Comunidad de Madrid.






El "Tren de Arganda" circula por un tramo de unos cuatro kilómetros a través de un singular paisaje. Arranca desde la estación de La Poveda y discurre paralelo a los muros de la antigua fábrica azucarera. Atraviesa un largo puente metálico sobre el río Jarama, testigo de la Guerra Civil (el original fue dinamitado). También dan fe del conflicto bélico tres bunkers de hormigón dispuestos junto a la vía. Y finalmente llega al apeadero de la Laguna del Campillo, junto a una enorme gravera inundada que se ha convertido es espacio natural. Tras realizar la maniobra de cambio de posición de la locomotora, se inicia el viaje de regreso a La Poveda.









Hasta el 31 de mayo, se van a realizar tres viajes todos los domingos. Los horarios de salida desde La Poveda son 11:00, 12:00 y 13:00, invirtiendo casi una hora en el trayecto de ida y vuelta. Y como complemento, los visitantes pueden contemplar una maqueta modular accediendo  a la nave que la contiene a través del "tren lanzadera". Este es remolcado por un tractor diesel B-DH Orenstein & Koppel dotado de motor Barreiros y conocido por muchos como "El Tomatito".

Los miembros de CIFVM trabajamos en la actualidad manteniendo y gestionando el material móvil, las infraestructuras, superestructuras y el Museo del Tren de Arganda. Así, hacemos por continuar dando vida a un ferrocarril único y singular en España. Y demostrando que cuando los ciudadanos queremos, podemos emular a naciones como Inglaterra, en la preservación de nuestro patrimonio industrial. 


Precios de billetes

  • Viaje en el Tren de Vapor (ida y vuelta), incluida visita al museo que hay en la estación: 5 €

  • Visita a la maqueta modular a través del Tren Lanzadera: 2 €

  • Los menores de tres años no pagan billete pero no pueden ocupar plaza de asiento en caso de que el tren vaya lleno.







Para consultar horarios, reserva de billetes y cómo llegar:


http://www.vapormadrid.com


Y una mirada al pasado gracias al difunto Trevor Rowe, británico entusiasta y documentalista del ferrocarril, a quien los españoles debemos estar agradecidos por enseñarnos a querernos: