Recientemente,
una buena compañera me ha pasado el siguiente enlace, conocedora de mis
inclinaciones ferrosas y carrileras. La verdad, tenía constancia de la
existencia de este tipo de ferrocarriles por medio de fotos y libros para
niños. Pero la verdad, siempre los había despreciado y tenido en cuenta como
experimentos industriales. Pero mira por donde, en la ciudad alemana de Wuppertaler existe uno desde 1901. el vídeo me ha encantado y la verdad,
ya no me parece tan mala idea. El sistema permite salvar calles con intenso
tráfico rodado y hasta el cauce de un río, circulando por encima de él.
No hay que
conformarse con las cosas por el hecho de que sean habituales en nuestro
entorno. Por qué no, un sistema así podría ser viable en alguna de nuestras
ciudades. Cierto es que el panorama económico presente no propicia la expansión
urbana y de momento tendremos que contentarnos con lo que tenemos. Por el
momento, ya tenemos bastante con hacer frente a la factura generada por la
fiebre de las líneas de alta velocidad y otros derroches políticos y civiles.
Pero si en un futuro, en cualquier lugar de España, se plantea la necesidad de
establecer un sistema de transporte público que evite compartir espacio con los
automóviles, esta puede ser una buena opción.
Además, por lo que
veo no es el único lugar del mundo donde se utiliza. Incluso permite la
circulación de vehículos históricos. Para más información: http://es.wikipedia.org/wiki/Wuppertaler_Schwebebahn
Quiero empezar el presente año con
un asunto que me parece muy interesante. Además, viene a cuento con las subidas
de tarifas que se implantan a partir del día de hoy, en concreto, en la
factura eléctrica.
Opino que a la hora de poner en valor
los potenciales energéticos que tenemos en España, no se está dando la debida
importancia a la biomasa. Cada verano nos lamentamos amargamente por los
incendios forestales que van asolando la Península Ibérica. A parte de ser
provocados, en su inmensa mayoría, la propagación de las llamas se sustenta en
la ingente cantidad de pastos, arbustos secos y ramas caídas o muertas que
cuelgan de los árboles. Tanto la disminución drástica del pastoreo en las
últimas décadas, como las desaparecidas tareas de poda llevadas a cabo por los
propios vecinos de los medios rurales, han convertido nuestros bosques en
polvorines.
Acabo de exponer el factor forestal.
Además, están los sectores agrícolas y urbanos, con sus residuos orgánicos. No
pretendo decir que no se esté trabajando al respecto. La idea que quiero
transmitir es que se puede avanzar aún más al respecto. Y no es sólo cuestión
de grandes corporaciones y entes políticos. Los ciudadanos también tenemos qué
decir y hacer al respecto.
A la hora de pensar en el
aprovechamiento energético de la biomasa, una cuestión que surge con frecuencia
es si es rentable en comparación con el consumo de combustibles fósiles. Puede
que "hoy" sean más competitivos los mencionados combustibles (carbón,
petróleo y gas "natural"). Pero también hay que pensar en el mañana.
Con un sector, como el del carbón, que no es competitivo con los productores
extranjeros y careciendo de pozos de petróleo en nuestro territorio nacional,
la cuestión es delicada. Respecto al gas "natural", tres cuartos de
lo mismo. Con ese panorama, estamos vendidos y sujetos a los precios y
condiciones que nos impongan naciones como Argelia, Rusia o Venezuela. Además,
hay que pensar en la factura medioambiental, sobre la que ya se ha dicho y
escrito bastante.
A la hora de buscar la independencia
energética de España, existen diversas opiniones. La discordia fundamental
radica en la política nuclear. Mi opinión ya la expondré y justificaré en un
futuro trabajo. No obstante, adelanto que mi postura como ciudadano apunta hacia
que deberíamos doblar el número de reactores nucleares que tenemos en España.
Dejando de lado esta polémica, entran en valor otros factores energéticos como
la generación eólica o solar. Y volviendo al objeto del presente texto,
poseemos un gran potencial en cuestión biológica.
No hay que olvidar que la combustión
de materia vegetal o animal genera gases contaminantes. Es necesario estudiar
los factores que minimicen o canalicen de forma adecuada tales productos
químicos. En lo referente al anhídrido carbónico, si se trata, por ejemplo, de
masa procedente de podas o limpiezas de suelos, mientras las plantas
"madre" sigan vivas, se cierra el ciclo de regeneración de oxígeno a
partir de anhídrido carbónico gracias a la fotosíntesis. Por tanto, no se está
contribuyendo a llenar la atmósfera de gases de efecto invernadero.
En siguientes trabajos iré
desarrollando este tema. De momento, os dejo un interesante vídeo. En él, unas
personas del "tercer mundo", buscan soluciones a los problemas, en
vez de andar lamentándose por su existencia y obviar sus capacidades.
La inmensa mayoría de locomotoras de vapor
activas, que hay en España, se encuentran en parques de modelismo tripulado.
Por tanto, es más usual o fácil disfrutar de estos románticos y hermosos
ingenios, en ferrocarriles de 5, 7.5 o 10 pulgadas.
Este fin de semana se ha llevado a
cabo la jornada “A Todo Vapor” en el Ferrocarril de la Delicias, en Madrid. El
evento ha consistido en abrir el parque el público y dar tracción a los trenes
con locomotoras de vapor, exclusivamente. Esto ha supuesto un esfuerzo
adicional por parte de los socios y colaboradores, ya que las locomotoras de
vapor requieren una atención constante. Pero sarna con gusto no pica, ya que
esta es la guinda a la hora de mantener vivos los oficios tradicionales del
ferrocarril y es un gusto tremendo para quienes participan en ello.
Grandes y pequeños han disfrutado
viendo a los esforzados maquinistas-fogoneros echando carbón en el hogar, y
cuidando con esmero que los niveles de agua y presión en la caldera se
mantengan en los parámetros adecuados. A pesar de ser una tecnología menos
eficiente y con mayores gastos de explotación, el vapor algo tiene, que encanta
y enamora. Yo lo comparo con la vela en el mundo de la mar, que no termina por
pasar de moda.
En España son escasos los ejemplos
de preservación del patrimonio industrial. Uno de ellos, en la Comunidad
Autónoma de Madrid, lo representa el Centro de Iniciativas Ferroviarias VAPOR
MADRID. Dicha asociación, sin ánimo de lucro, lleva años luchando por
recuperar, restaurar y mantener material ferroviario, principalmente, de ancho métrico. Además, gestionan el último tramo que ha sobrevivido del mítico
Ferrocarril del Tajuña, dotándolo de un uso turístico. Desde mi punto de vista, para un aficionado al
ferrocarril, el panorama es bastante completo. Vías, puente metálico, material
móvil, estación, talleres…
Cada domingo, dentro de la temporada
de funcionamiento, se enciende la emblemática locomotora Arganda, recuperada
hace años de una chatarrería y restaurada por los miembros de la asociación. Durante
un no demasiado largo, pero tampoco corto, tramo de ferrocarril, uno o una se
puede dar el gusto de viajar a bordo de un tren, compuesto por coches de madera
y remolcado por una locomotora de vapor.
Insisto en que casos como éste, en
nuestro país, hay pocos. Para más información:
El otro día, mientras daba un paseo por la
zona de Cuatro Caminos (Madrid) me dieron esta publicidad. No es la primera vez
y representa lo que Luis Carandell, en mi opinión, denominaría una muestra
moderna y mestizada de nuestra celtibérica personalidad colectiva.
Y pensar que hay personas que andan preocupadas
existiendo semejantes profesionales de los problemas humanos. Y te los apañan tan
sólo en 3 días.